MP acusa a mujer de torturar y causar la muerte de su sobrina de siete años

Yokeiry Coronado de la Cruz, de 33 años, enfrenta cargos por homicidio, tortura y barbarie. El Ministerio Público solicita prisión preventiva para ella y su pareja.

Yokeiry Coronado de la Cruz, acusada (fuente externa)
Yokeiry Coronado de la Cruz, acusada (fuente externa)

El caso de la niña de siete años asesinada el pasado 16 de agosto en el sector Los Guandules, Distrito Nacional, ha estremecido a la opinión pública por las circunstancias que rodean su muerte. El Ministerio Público acusa a Yokeiry Coronado de la Cruz, de 33 años, tía materna de la menor, de haber cometido actos de tortura y barbarie que provocaron el deceso de la pequeña, bajo su cuidado desde abril de este año.

Estefani Morla Coronado, madre de la menor (fuente externa)
Estefani Morla Coronado, madre de la menor (fuente externa)

Según consta en el expediente de solicitud de medida de coerción, Coronado de la Cruz viajó al municipio de Peralvillo, en Monte Plata, donde reside la madre biológica de la niña, Estefani Morla Coronado, para pedirle que le permitiera llevarse a la menor con la promesa de ofrecerle una “mejor calidad de vida” en la capital. En los primeros meses, la madre mantenía comunicación con su hija por videollamadas a través de WhatsApp, y aseguraba verla en buen estado. Sin embargo, en los últimos intentos de contacto, la imputada alegaba repetidamente que la niña estaba dormida, impidiendo cualquier interacción directa.

Tras la audiencia de solicitud de coerción, el abogado de la madre, Wilson González, afirmó que su representada desconocía los maltratos a los que era sometida su hija. A pesar de que el abogado reconoció que el “maltrato era recurrente”, explicó que la madre no visitaba a su hija porque trabajaba. En una visita realizada por Diario Libre a la calle Respaldo Eugenio Perdomo, donde vivía la menor, algunos vecinos aseguraron no conocer a la madre ni haberla visto visitar el lugar. Otros señalaron que apareció por primera vez la tarde del sábado 16 de agosto, visiblemente afectada.

El documento acusatorio del Ministerio Público señala que durante los meses de julio y agosto, Yokeiry Coronado de la Cruz habría sometido a la niña a un patrón sistemático de violencia física. El 16 de agosto, cerca de las 6:30 p. m., llamó con urgencia a dos familiares —Alejandrina Rodríguez Polanco y María Polanco de la Cruz— indicando que la menor “estaba convulsionando”. Una de ellas contactó al Sistema 9-1-1. Cuando el equipo de emergencias llegó, la niña ya no tenía signos vitales.

El informe forense emitido por la doctora Alfonseca reveló que la menor falleció a causa de múltiples golpes, quemaduras y laceraciones en distintas partes del cuerpo, compatibles con el síndrome del niño maltratado. La comunidad ha reaccionado con indignación. Algunos vecinos relataron que la menor presentaba signos visibles de descuido y abuso. Un colmadero indicó que llevaba aproximadamente tres meses sin verla bajar a comprar, y que las últimas veces que la vio tenía la cabeza cubierta, el rostro cabizbajo y vestía siempre con una capucha. Otro vecino comentó que, en una ocasión, la niña bajó a hacer un mandado y, por la sed, bebió agua de una cubeta de trapear.

Según el expediente, Jeider Montero Medina, pareja de la acusada, tenía conocimiento de los maltratos y nunca los denunció. El Ministerio Público presentó cargos por homicidio, tortura y barbarie, además de maltrato infantil, solicitando prisión preventiva contra ambos imputados. La medida será conocida este miércoles por la Oficina de Atención Permanente del Distrito Nacional.

La comunidad de Los Guandules, consternada por los hechos, ha exigido que se imparta justicia. “Si los sueltan, tomaremos la justicia en nuestras manos”, dijo uno de los residentes, en medio de un ambiente de dolor e indignación.