Irene Vallejo: curiosidad como antídoto frente al miedo

La escritora Irene Vallejo durante su investidura como doctora honoris causa en la Universidad APEC | FOTO EXTERNA
La escritora Irene Vallejo durante su investidura como doctora honoris causa en la Universidad APEC | FOTO EXTERNA

Santo Domingo, R.D. - La Universidad APEC confirió el título de doctora honoris causa a la escritora española Irene Vallejo, quien aprovechó su discurso de investidura para defender el valor esencial de la curiosidad y las humanidades en la sociedad contemporánea.

Vallejo, autora del éxito internacional 'El infinito en un junco', sentenció que el miedo puede socavar los valores fundamentales, y es la curiosidad la que actúa como una fuerza contraria y protectora.

"La historia documenta cómo muchas veces el miedo acaba por socavar los valores que sus defensores pretenden salvaguardar. La curiosidad actúa como antídoto frente a ese miedo", señaló.

La escritora advirtió que, aunque cada niño nace con una curiosidad radiante, esta se va sofocando al crecer, conservándose "solo una pequeña fracción de esa luminosa capacidad" a medida que la sociedad va "colocando anteojeras y levantando muros".

El valor de lo no rentable

Vallejo defendió con firmeza la lectura de los clásicos y las humanidades, argumentando que estos estudios aportan al mundo una "búsqueda no interesada, a largo plazo" de respuestas que aún se ignoran, sin someterse a la utilidad inmediata.

"A nuestros estudios, trabajos y aspiraciones se les exige una utilidad inmediata y todo esfuerzo que no es rápidamente rentable parece ingenuidad o capricho de soñadores. Estas ideas hieren de muerte la enseñanza y la investigación", afirmó.

La conferencista sostuvo que la lectura proporciona una "brújula interior" que permite interpretar informaciones nuevas y complejas. Sin esta brújula, advirtió, las personas corren el riesgo de volverse "más influenciables, movidas por informaciones dudosas, incluso falsas".

Finalmente, aludiendo a la cultura de la inmediatez y las redes sociales, hizo una reflexión inspirada en Sócrates: “Las agitadas tertulias televisivas y las redes sociales, siempre ardiendo, actúan como cajas de resonancia para las voces más drásticas... escuchamos cada vez menos a quienes dudan. Eso nos devuelve a nuestro Sócrates, que se hizo famoso por su humilde máxima: solo sé que no sé nada”.