Mercados energéticos se disparan tras la ofensiva militar contra Irán
Madrid, España.- La reciente operación militar desplegada por Estados Unidos e Israel contra las autoridades de Teherán ha provocado un auténtico terremoto en los mercados internacionales de materias primas. La tensión geopolítica ha impactado con especial agresividad al sector de los hidrocarburos, generando un escenario de alta volatilidad y preocupación entre los inversores ante posibles interrupciones masivas en la cadena de suministro global.
El impacto más dramático se evidenció en el gas natural, cuyo valor se catapultó por encima del 40% durante la jornada, alcanzando cotizaciones cercanas a los 45 euros por megavatio hora (MWh). Este encarecimiento fulminante está directamente vinculado a la paralización del tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz. Esta ruta es vital para el comercio energético mundial, especialmente para las exportaciones de gas natural licuado provenientes de Qatar y los Emiratos Árabes Unidos con destino a los mercados europeos y asiáticos.
El crudo amenaza con rozar los 100 dólares
El mercado petrolero replicó este comportamiento alcista, rompiendo la relativa estabilidad que había caracterizado el inicio del año. El barril de crudo Brent, principal indicador internacional, experimentó un salto vertiginoso del 13% durante la madrugada, superando la barrera de los 82 dólares. Aunque las aguas financieras se calmaron levemente hacia la tarde, el Brent cerró con un sólido incremento del 7%, cotizando alrededor de los 78 dólares.
Por su parte, el referente norteamericano, el West Texas Intermediate (WTI), no se quedó atrás y registró un avance cercano al 6%, rozando los 67 dólares por barril. Analistas financieros advierten que, de no normalizarse el tránsito de buques en el Golfo Pérsico, la prima de riesgo geopolítico podría empujar el oro negro nuevamente hacia la temida franja de los 100 dólares en las próximas semanas.
Presión inflacionaria para Europa
Aunque la producción petrolera iraní representa apenas un 3% del total mundial, su capacidad para bloquear o sabotear rutas marítimas críticas multiplica el daño económico. Los expertos señalan que el principal temor no es solo un bloqueo formal del paso marítimo, sino ataques directos a la infraestructura de extracción y distribución de la región.
Esta sacudida en las cotizaciones del gas TTF y el petróleo confirma que la energía sigue siendo el principal canal de contagio de las crisis bélicas hacia la economía real. Si la tendencia alcista adquiere un carácter estructural para este 2026, el inevitable aumento en los costos industriales y de transporte amenaza con desatar una nueva ola inflacionaria, castigando severamente a regiones con alta dependencia exterior como el continente europeo.