Se cumplen 60 años de la masacre estudiantil frente al Palacio Nacional

Amín Abel Hasbún lideraba la comisión de la FED que intentó dialogar con el gobierno provisional.

Santo Domingo, R.D.- Este lunes 9 de febrero se conmemoran 60 años de uno de los episodios más sangrientos en la historia del movimiento estudiantil dominicano. En 1966, una manifestación pacífica de estudiantes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) fue recibida a tiros por fuerzas militares y policiales frente al Palacio Nacional, dejando un saldo trágico de muertos y heridos que aún resuena en la memoria histórica del país.

Aunque hoy la UASD alberga a más de 200 mil estudiantes en 142 carreras, el terror vivido hace seis décadas sigue siendo una herida abierta para los sobrevivientes y familiares. La movilización de aquel entonces exigía el reconocimiento gubernamental del Movimiento Renovador Universitario (MRU) y la entrega del presupuesto para la academia estatal.

 

El ametrallamiento y las víctimas

Según los registros históricos, la tragedia se desencadenó cuando una comisión de la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED), encabezada por el líder estudiantil Amín Abel Hasbún, intentó entregar un documento al presidente provisional Héctor García Godoy.

 

Ante la negativa de la guardia presidencial, que alegó que el mandatario no se encontraba en su despacho, los ánimos se caldearon. Los estudiantes, indignados, agitaron banderas y lanzaron consignas. La respuesta de las fuerzas del orden, apostadas en las escalinatas de la casa de gobierno, fue abrir fuego indiscriminado contra la multitud desarmada.

En el acto perdieron la vida los estudiantes Antonio Santo Méndez, Miguel Tolentino y Luis Jiménez Mella.

 

La agonía de Amelia y consecuencias políticas

El saldo fatal aumentó un mes después con el fallecimiento de la estudiante Amelia Ricart Calventi. La joven, quien resultó gravemente herida por una bala incrustada en su columna vertebral, fue trasladada a Estados Unidos para una intervención quirúrgica de emergencia, pero no logró sobrevivir.

El repudiable hecho provocó una crisis política inmediata. La presión social obligó a la destitución del jefe de la Policía Nacional, coronel Hernán Despradel Brache, quien fue sustituido por el general Manuel de Jesús Morillo López. Asimismo, el comodoro Francisco Rivera Caminero fue removido de la Secretaría de las Fuerzas Armadas, siendo reemplazado por el general Enríquez Pérez y Pérez.