Delcy Rodríguez asume la presidencia de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro
Caracas, Venezuela – En un giro histórico para la política latinoamericana, Delcy Eloína Rodríguez Gómez fue investida el pasado lunes 06 de enero, como presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela. La ceremonia se produce en medio de una conmoción nacional, luego de que una operación militar de los Estados Unidos resultara en la captura del mandatario Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el pasado fin de semana.
Juramento y mandato judicial
La asunción de Rodríguez, quien hasta hace horas fungía como vicepresidenta ejecutiva, responde a una orden directa del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). El máximo tribunal instruyó que la funcionaria ocupe el cargo por un período inicial de 90 días, el cual podría ser prorrogable.
Durante su discurso de investidura, Rodríguez mostró un tono combativo pero enfocado en la continuidad administrativa, calificando la detención de sus predecesores como un acto hostil.
"Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos de rehenes en los Estados Unidos. Vengo también con honor a jurar en nombre de todos los venezolanos", sentenció la nueva jefa de Estado.
El perfil de la transición
A sus 56 años, Rodríguez se convierte en la primera mujer en llevar las riendas de la nación petrolera. Su llegada al poder plantea un escenario complejo: por un lado, hereda la retórica antiimperialista del chavismo duro; por otro, es vista por analistas internacionales como una figura pragmática capaz de dialogar con sectores económicos.
Desde 2018, consolidó su poder manejando la economía y la estratégica industria petrolera. Su gestión se caracterizó por alejarse de los dogmas más rígidos del socialismo, permitiendo una dolarización de facto y tendiendo puentes con el empresariado privado, como la patronal Fedecámaras, para mitigar la escasez.
¿Pragmatismo o radicalización?
Expertos consultados sugieren que Rodríguez, junto a su hermano Jorge Rodríguez —actual presidente del Parlamento—, representa el núcleo más sólido del poder post-Maduro. Aunque su ascenso se cimentó en la lealtad absoluta al líder ahora capturado, su perfil técnico podría ser la clave en una eventual negociación con Washington.
"Ha sido probablemente una de las personas de mayor confianza de Maduro a lo largo de estos años", explica el analista político Pedro Benítez, quien destaca que su reto será equilibrar el discurso revolucionario con la necesidad de estabilidad.
El marco constitucional
La situación legal del interinato aún presenta aristas por definir. Aunque el TSJ otorgó un plazo de tres meses prorrogables, la Constitución venezolana establece que, ante la falta absoluta del presidente, se deben convocar elecciones en los 30 días siguientes.
Por el momento, el Parlamento no ha emitido una convocatoria formal para la juramentación, lo que mantiene a Rodríguez en el poder bajo el amparo de la sentencia judicial y la realidad fáctica del control institucional.