Desarticulan presunta red criminal que operaba desde República Dominicana y engañaba a personas mayores
De acuerdo con la información de la fiscalía de los Estados Unidos, este grupo engañaba a personas mayores, y tenía su sede en República Dominicana.
Massachusetts
Un grupo de 13 personas fue acusado en relación con un esquema transnacional de fraude a personas mayores que presuntamente involucraba una operación de "centro de llamadas" en la República Dominicana, con el que se que engañó a cientos de víctimas mayores en Estados Unidos haciéndoles creer que sus nietos u otros familiares cercanos estaban en problemas y necesitaban dinero.
Así se desprende de las acusaciones anunciadas hoy por la fiscalía de Estados Unidos contra las 13 personas y en la que, se dijo, se identificó a más de 400 víctimas con una edad promedio de 84 años, incluyendo al menos 50 en Massachusetts, y más de 5 millones de dólares en pérdidas.
"Hoy anunciamos cargos contra 13 personas por su presunta participación en un esquema de fraude cruel y malicioso dirigido contra estadounidenses de edad avanzada", declaró la fiscal federal Leah Foley en una conferencia de prensa el martes. "Muchos de ellos estaban aquí mismo, en Massachusetts".
Según los documentos de la acusación, el presunto líder del grupo fue identificado como Oscar Manuel Castaños García, dirigía la sofisticada operación de "centro de llamadas" en la República Dominicana. En la llamada se les hacía creer que sus nietos y otros familiares cercanos estaban en problemas y necesitaban dinero. Una vez que los acusados obtuvieron el dinero, presuntamente blanquearon sus ganancias ilícitas de regreso a la República Dominicana.
En rueda de prensa, la fiscalía dijo que Castaños García presuntamente supervisaba centros de llamadas en la República Dominicana, donde empleaba a cómplices que hablaban inglés y llevaban a cabo lo que se conoce comúnmente como "estafas de abuelos".
Estas estafas comenzaban con un empleado que llamaba a las víctimas haciéndose pasar por un nieto o nieta accidentado. Luego, otro empleado supuestamente hacía otra llamada, haciéndose pasar por el abogado de su nieto, solicitando una suma de dinero para pagar los honorarios. Castaños García supuestamente dirigía estos centros de llamadas con la ayuda de varios gerentes que supuestamente supervisaban, instruían y pagaban a los empleados.
Se alega en la acusación que las víctimas entregaban el dinero en efectivo a conductores de viajes compartidos que eran enviados a su casa. Estos conductores, desprevenidos, les pedían que les entregaran los paquetes en lugares cercanos. En algunos casos, indicaban a las víctimas que enviaran paquetes con dinero a direcciones específicas por correo postal o mensajería. Con frecuencia, el centro de llamadas supuestamente volvía a llamar a las víctimas para solicitar fondos adicionales para sus nietos, a veces dos o tres veces más. Por ejemplo, quienes llamaban supuestamente alegaban que había habido una "confusión" o que el bebé de una mujer embarazada se había perdido en el accidente, dice la acusación.