Papa León XIV reza en Roma por los difuntos

Papa León XIV reza en Roma por los difuntos | FOTO EXTERNA

 

El Papa León XIV presidió la Misa de Difuntos en el Cementerio del Verano en Roma. El Pontífice rezó de forma especial por los muertos "de los que nadie se acuerda" y reafirmó el mensaje de la esperanza.

Ciudad del Vaticano, VA. - El Papa León XIV visitó este domingo el histórico Cementerio del Verano en Roma para presidir la Misa en sufragio de todos los fieles difuntos. El Santo Padre centró su homilía en la necesidad de mantener viva la memoria, en especial, la de aquellos fallecidos que han caído en el olvido.

La visita al Cementerio del Verano, una costumbre que se mantiene en el papado, es vista como un gesto de profunda caridad que vincula la fe con la memoria colectiva e individual.

El Mensaje del "Olvido" y la Esperanza Eterna

En su discurso, el Pontífice agustino enfatizó que la jornada del 2 de noviembre "desafía la memoria humana, tan preciosa y tan frágil". Explicó que la Iglesia busca elevar una oración por todos los que han partido, pero puso un acento especial en los que pasaron inadvertidos en vida.

El Papa había adelantado su intención durante el rezo del Ángelus esa mañana, donde afirmó:

“Me desplazaré al cementerio del Verano para rezar por los muertos de los que nadie se acuerda, pero nuestro Padre Celestial nos conoce y nos ama, uno por uno, y no olvida a nadie”, indicó el Sumo Pontífice.

León XIV reivindicó que la creencia en la vida eterna "no es una ilusión que sirve para aplacar el dolor por la separación de las personas amadas, ni un simple optimismo humano", sino que es la "esperanza fundada en la resurrección de Jesús" que, según la fe católica, ha vencido a la muerte.

Sostener la Caridad y la Memoria

El líder de la Iglesia Católica también recordó que la caridad es el camino para mantenerse unido a los seres queridos que ya han partido. En el cementerio, que data de la época de la Antigua Roma y contiene las Catacumbas de Santa Ciriaca, el Papa depositó un ramo de flores en una de las tumbas, cumpliendo con un simbólico homenaje a las familias romanas que allí reposan.

El mensaje final de la jornada fue un llamado a los fieles a contemplar la muerte "más que como un recuerdo del pasado, como una esperanza futura" que permite mirar hacia la "plenitud de la vida que Dios nos ha prometido".