Instituto Duartiano denuncia tendencia del Poder Judicial a soslayar valores religiosos y patrióticos
Santo Domingo, R.D. – El Instituto Duartiano emitió este lunes una voz de alerta ante lo que considera una "inquietante tendencia" en el sistema de justicia dominicano: el desplazamiento progresivo de los símbolos patrios y religiosos de los estrados judiciales.
El presidente de la entidad, Wilson Gómez Ramírez, denunció que la Suprema Corte de Justicia parece haber adoptado una postura que soslaya la solemnidad histórica que debe primar en la administración de justicia. Según el jurista, es evidente la disminución de crucifijos en las salas de audiencias y, más grave aún, la utilización de banderas y escudos que violan la normativa oficial vigente.
Símbolos incorrectos y espacios vacíos
Durante un encuentro en el Museo y Casa de Duarte, en la Ciudad Colonial, Gómez Ramírez señaló violaciones directas al artículo 32 de la Constitución y a la Ley 210-19 sobre Símbolos Patrios en diversos tribunales.
Uno de los casos más notorios citados por la organización es la ausencia del escudo nacional en la fachada del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva. El símbolo fue retirado hace más de cuatro años y, hasta la fecha, las autoridades no lo han repuesto ni han ofrecido explicaciones sobre el vacío institucional que esto proyecta en una sede tan emblemática.
Defensa a la ética duartiana
La entidad cívica también fijó una postura crítica frente a las decisiones disciplinarias internas del Poder Judicial. Gómez Ramírez calificó como un "desacierto" la reciente amonestación impuesta por el Comité de Comportamiento Ético al magistrado Rigoberto Sena.
El juez fue reprendido por utilizar una cita de Juan Pablo Duarte en una reflexión judicial. Para el Instituto Duartiano, sancionar a un magistrado por invocar el pensamiento del Padre de la Patria es un acto contraproducente que desconoce el valor doctrinal y moral de la figura más elevada de la nacionalidad dominicana.
Seguridad fronteriza y control migratorio
En otro orden, al pasar balance al año 2025, la organización reconoció avances tangibles en la seguridad limítrofe, destacando la instalación de nuevas torres de vigilancia, la incorporación de tecnología y una mayor presencia del alto mando militar en la zona.
Sin embargo, Gómez Ramírez advirtió que el esfuerzo es insuficiente frente a la magnitud de la crisis migratoria. El Instituto propuso replicar el modelo habitacional de San Isidro en la frontera, permitiendo que los soldados vivan allí con sus familias para garantizar una vigilancia permanente y arraigada.
Finalmente, la entidad hizo un llamado a intensificar las deportaciones y a no ceder ante presiones externas o internas, recordando la sentencia lapidaria de Duarte: "El gobierno debe mostrarse justo y enérgico o no tendremos Patria y por consiguiente ni libertad ni independencia".