¿Podrá sustituirnos la IA?

Santo Domingo, R.D.- El pasado jueves, recibimos en la redacción nuestro matinal Noticias Del Momento Radio República TV,  la visita Julio Ripol, experto en inteligencia artificial, centrada en la pregunta que hoy ronda muchas mentes: ¿podrá sustituirnos la IA?

Ripol abrió explicando qué entendemos por inteligencia artificial: “un tipo de programación … trabaja con lógica, análisis y patrones, va guardando y alojando todo en una base de datos … aprende como un humano, pero no nada que ver con la … humanidad…”. Con esta descripción dejó claro que, aunque la IA imite comportamientos cognitivos humanos, se trata de herramientas construidas sobre lógica y algoritmos, no de seres conscientes.

Un debate central fue la autoridad y la autoría frente a contenidos producidos por IA. “Cuando tú le dices al mismo chat GPT … ‘No me respondas de esta forma’, él aprende … y de ahí en adelante ya quita de su lógica ese tipo de respuesta …”, señaló. Ripol alertó que muchas veces documentos académicos o trabajos universitarios pueden parecer generados por esta tecnología, y que eso complica la noción de lo que es “creación humana auténtica”.

Sobre el riesgo de reemplazo profesional, Ripol apuntó que los primeros más perjudicados serían los trabajadores de oficina, los técnicos o quienes realizan tareas repetitivas. En cambio, trabajos que requieren creatividad, subjetividad, juicio humano, interacción emocional o decisiones complejas, permanecerán menos expuestos. “Trabajo técnico de oficina… todo lo que tenga que ver con la acción…”, dijo, al referirse a aquellas funciones vulnerables.

También exploró aplicaciones prácticas de la IA en lo cotidiano y profesional: elaboración de plantillas, organización financiera, optimización institucional, automatización de tareas administrativas. Pero recordó que la IA no inicia las ideas; la chispa creativa, el “prompt” original, debe venir de un humano. “La base de la idea todavía tiene que venir del humano”, señaló, enfatizando que incluso la mejor herramienta no sustituye plenamente la intuición, la emoción y otros matices humanos.

Un punto relevante fue la ética y la verificación: Ripol explicó que no existe aún un sistema infalible para distinguir videos o audios generados por IA. Muchas plataformas tienen políticas que indican si un contenido ha sido alterado por inteligencia artificial, pero no siempre resulta fiable o visible para el público general. “Cualquiera que lo ve… pueden confundirse”, advirtió, al hablar de los efectos de lo visual y lo auditivo generados artificialmente.

En cuanto al futuro próximo, predice una aceleración del uso de la IA: versiones más potentes, mayor conexión a bases de datos, herramientas más avanzadas que hoy nos parecen futuristas ya estarán al alcance de más sectores. Pero enfatizó que, en ese horizonte, lo que hará la diferencia será cuánto aprovechemos esas herramientas para potenciarnos, no para sustituirnos.

Ripol cerró con un llamado a la responsabilidad: usar la IA “para bien”, reconocer sus límites —no esperar que sea psicólogo ni jurista de reemplazo—, y prepararse en habilidades que la máquina no domina: creatividad, juicio moral, empatía.